Todos decimos nada. Todos nada de nada. Todos amontonados mirando el piso. Todos muertos de miedo a dormir solitos. Todos tenemos náuseas de amores cariados. Todos rifamos besos y tragamos sapos. Todos vendemos algo. Todos compramos todo. Todos alguna vez arruinamos todo... Todos comiendo papa, pogo y sanata. Todos amaneciendo con el alma rancia. Todos somos los dueños de nuestras mentiras. Todos nos voltearíamos a nuestras amigas. Todos somos más guapos cuando no hay nadie. Todos con el culito lleno de parches. Todos fregando el suelo de nuestras vidas. Todos pisando mierdas que nos asfixian. Todos sabemos lo que nos merecemos. Todos somos la paja de nuestros sueños. Todos lloramos contra algún inodoro por un amor pifiado que se hizo moco. Todos.
Ya no nos encontramos: ni en el abrazo
ni en el beso
ni en el sueño
ni en la estación que nos espera.
Ya no nos encontramos: ni en la lluvia que canta
ni en el viento que ruge
ni en la mañana que despierta
ni en la tarde que se esfuma.
Ya no nos encontramos: ni con puntos cardinales bien dispuestos
ni con señales
ni direcciones
bien precisas...
Sucede que sin saber por qué
ni cuándo tu camino y el mío
se extraviaron en la rutina triste de los días.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 que comentan.:
Publicar un comentario